sábado, 12 de junio de 2010

A la hora acentuada

Hartazgo de estudio a las tres y veinte,
claustro de menosprecio a este presente,
me desvío del círculo por la tangente,
a un libro erigido tangible puente.
Otro sensible ser cruzó a mi mente,
burló el cauce del tiempo disolvente.

Casi me oigo reprender mi rebeldía:

¡Estudía!... impreciso calambur acentuado,
tratando de ensombrecer la consonancia,
en mi noche aspirante a la relevancia,
a un comienzo aliterante sublevado.

Y es que siempre a esta hora,
porque nunca lúcido me encuentro,
cuerdas figuras bromean en antítesis.
Las contemplo desde tantas perspectivas, tan despierto,
que se alarga tanto el verso que una vez vencido, duermo.

A.G.

jueves, 3 de junio de 2010

Ventanas

Me apoyo en la poesía de la fragua,
labrada por émulo de Vulcano,
trabajos hoy olvidados y vanos,
bravura férrea aliviada en el agua.

Entrego mi ser y me hacen cautivo,
los cauces de colores que acontecen,
bello flammarión que me estremece,
afluentes son del alma mis sentidos.

Numerosas flechas en su arco,
acarician el aire con su vuelo,
síntoma de los candores nuevos,
retratan un celeste azúl sin marco.

A voluntad de la estrella de fuego,
señora de vírgulas nebulosas,
acentúan la tierra a miles rosas,
para muchos pesares son placebo.

Por mi abierto ventano allana ahora,
grosera una irrupción floral respiro,
y cortés le confío en un suspiro,
locuaz expiro el germen de su aroma.

Sucumbe Helios vencido y con su beso,
incendia el horizonte montañoso moribundo,
Selena regicida ocupa el trono de este mundo
y su argento fulgor cala en mis huesos.

Voraginosa sinfonía a la belleza,
ante el lienzo desnudo el sentimiento,
en el tibio clamor del denso viento,
visto de nuevos versos su realeza.

A.G.