claustro de menosprecio a este presente,
me desvío del círculo por la tangente,
a un libro erigido tangible puente.
Otro sensible ser cruzó a mi mente,
burló el cauce del tiempo disolvente.
Casi me oigo reprender mi rebeldía:
¡Estudía!... impreciso calambur acentuado,
tratando de ensombrecer la consonancia,
en mi noche aspirante a la relevancia,
a un comienzo aliterante sublevado.
Y es que siempre a esta hora,
porque nunca lúcido me encuentro,
cuerdas figuras bromean en antítesis.
Las contemplo desde tantas perspectivas, tan despierto,
que se alarga tanto el verso que una vez vencido, duermo.
A.G.