miércoles, 25 de agosto de 2010

Ansiedad

Tras cenar mi pesar a cucharadas,
tan sólo acompañado por la luna,
al prófugo cantar de alegre grillo,
decidí replicar henchido de ansia:

¡Qué angustia a cada golpe el segundero!
¡Qué cama tan extensa!
¡Qué colosal habitación!
¡Qué titánica casa!
¡Qué infinita ciudad!

¡Qué ganas de oír su voz entrecortada!
¡Qué aflicción de suspiro y lágrima
de surcos encauzados, qué llagas en mi alma!
¡Qué vacío tan gélido el de este pecho,
que en el cabía entero su universo!
¡Qué burla del destino!
¡Qué clavo en mis zapatos!
¡Que sístole oxidado por mi sangre!
¡Qué diástole marciano, ahora profundo y yermo,
donde el amor corrió tan a sus anchas,
que ni la luz escapa a sus anhelos!
¡Qué súplica a la luz de su presencia!
¡Qué ausencia del rocío de sus labios!
¡Qué astral siempre su amor, joven estrella!
¡Qué horizonte de sucesos tan extenso!
¡Qué gravedad tan grave,la de mi firmamento!
¡Qué destrozo vibrante el de esa cuerda, que compuso un
réquiem por mi esperanza!

El abrazo de la espera es tan inmenso,
que rodearía al mundo conocido,
por eso siento hielo en las entrañas.

¡Excelsa majestad, vuelve a tu reino!