jueves, 27 de mayo de 2010

Insomne

3:14. Con pretensión de infinitud
marcó la esfera el inicio del impulso
que esclaviza mi voluntad,
no permite que abra la ventana
a la irracional conciencia.

Siempre en vigilia,
abundan sentimientos y anhelos.
Desbordan ideas y formas
suspendidas en livianos puentes;
las palabras, expresión de todas ellas.

Se abalanzan, bombeadas por el sístole
que encuentra respuesta, sabedoras de
que pocas hallarán alivio en el papel,
morirán en la luz de su esplendor,
víctimas de su propia gravedad.
Susurro ininteligible y negro vacío se tornan.

¡Coincidencia de la esfera en su perfecta proyección!
3:14, el instante pesa y se hace eterno.
Cada segundo restalla, por maldad de un segundero,
fusta del tiempo, roba la paz nocturna.

¡Maldita esfera! Hasta un Hades sucesivo y espiral,
se constituyó en circulos dantescos.
Rechazada es por la naturaleza
que se erige agreste y dura.
Renegó de ella el acantilado entregado al mar,
elegía voluntaria a Prometeo.
¿Que orbita planetaria no la burla con la elipse?
Hasta Helios huye de ella en erupción violenta.

Todo ajeno es a la esfera, y la colmamos con el tiempo.
¿Que ruin ser ofendió al cosmos con tal instrumento?
Hazmerreír es de cada impredecible nebulosa,
espléndida en matices, envidia del prisma de la lluvia,
que llorado es en resignado orden.

Polvo de estrellas, anhelamos volver a ellas,
descifrado un conocimiento que es innato.
En cada cerebro enigmático y dispar germinó
un cosmos expansivo, un big bang sináptico.

Únicamente el cuerpo es soluto de la muerte.
El hombre es su conocimiento, el olvido pues, su muerte.
Soluto el pensamiento es del olvido, cuestión de tiempo...
Mas el universo es del tiempo el disolvente,
y por cada cuál un universo...

3:15, me alcanza el sueño, recreo de este tormento laberíntico.

A.G.

viernes, 21 de mayo de 2010

Libertad desmesurada

Al que nada le place,
al que yace sentado,
con el gesto nublado,
y un sentir que le nace.

Al que mira a la nada,
moteada, éterea paradoja,
inmensa orbe que acongoja,
y que deja el alma helada.

El que alaba lo efímero,
considera que el tiempo,
es maldito y torpe invento,
cual rasero es el dinero.

Pregúntase esto con calma,
si se mide el instante,
si se pide el montante,
al rozar un labio el alma.

Jamás me imagine un ave de oro lastrada,
ni por la medida de una esfera preocupada.

Rompe el cobre crepuscular,
en estrépito circular,
más libre que yo es ahora
y no se paró a pensar.

domingo, 16 de mayo de 2010

Lamento

Se presentó la orbe gris,
amaneció plañidera triste,
al terreno infierno viste,
argénta niega al astro áureo.

Llora el lamento del gallo,
que consciente preso grita,
sueña el sustento y es reo
en su harén de gallinitas.

Por dolor de hambrienta prole,
del fiero hombre aplacado,
de alienado peón parado,
mayo no quiere echar flores.

Gime pues ve envenenada,
la honradez, ahora codicia,
por la insaciable avaricia,
de vil banca enajenada.

Angustia siente en las balas,
que rasgan su triste cielo,
siembran cuerpos en el suelo,
de árida África desangrada.

Sufe al ver el fanatísmo
irracional de los dogmas,
malograr vidas con bombas,
con fé mentir el abismo.

Mayo, ¡pinta optimista este lienzo!,
compón de flores himno puntillista,
cambia al tirano por el humanista,
de color y razón marca el comienzo.

Haz crecer la paz turbillonaria,
espigada, ascendente, fuerte, pura,
a negros hados cierra en sepultura,
da cordura al hombre estacionaria.

Avanza hiedra de esmeralda,
disuelve el luto nebuloso,
que ya lloró abril brioso
y legó al campo la esperanza.

¡Álzate como el abeto desafiante al rayo,
revélate esplendor, violenta armonía, mayo!

A.G.