Se presentó la orbe gris,
amaneció plañidera triste,
al terreno infierno viste,
argénta niega al astro áureo.
Llora el lamento del gallo,
que consciente preso grita,
sueña el sustento y es reo
en su harén de gallinitas.
Por dolor de hambrienta prole,
del fiero hombre aplacado,
de alienado peón parado,
mayo no quiere echar flores.
Gime pues ve envenenada,
la honradez, ahora codicia,
por la insaciable avaricia,
de vil banca enajenada.
Angustia siente en las balas,
que rasgan su triste cielo,
siembran cuerpos en el suelo,
de árida África desangrada.
Sufe al ver el fanatísmo
irracional de los dogmas,
malograr vidas con bombas,
con fé mentir el abismo.
Mayo, ¡pinta optimista este lienzo!,
compón de flores himno puntillista,
cambia al tirano por el humanista,
de color y razón marca el comienzo.
Haz crecer la paz turbillonaria,
espigada, ascendente, fuerte, pura,
a negros hados cierra en sepultura,
da cordura al hombre estacionaria.
Avanza hiedra de esmeralda,
disuelve el luto nebuloso,
que ya lloró abril brioso
y legó al campo la esperanza.
¡Álzate como el abeto desafiante al rayo,
revélate esplendor, violenta armonía, mayo!
A.G.
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