sábado, 16 de octubre de 2010

Amanece

Rompió el día con la yema de un sol en la clara del alba.
Vencí a la fría noche que ayuné de estrellas.
Tramoyista mundo, abre el telón que no chinaron las centellas.
¡Cuán repetida escena esta, entre libros o botellas!

Vigilia o sueño, amor u odio, finas líneas.
Segismundo libre, venga su delito natural,
pero obrando siempre bien, por si las moscas...

A.G.

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