Rompió el día con la yema de un sol en la clara del alba.
Vencí a la fría noche que ayuné de estrellas.
Tramoyista mundo, abre el telón que no chinaron las centellas.
¡Cuán repetida escena esta, entre libros o botellas!
Vigilia o sueño, amor u odio, finas líneas.
Segismundo libre, venga su delito natural,
pero obrando siempre bien, por si las moscas...
A.G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario